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No habrá mujer que aborte ni
estéril en tu tierra, ha
dicho Jehová el Señor, para los obedientes. Herencia de Dios son los
hijos y cosa de estima el fruto del vientre. Dios bendijo a la primera
pareja diciéndoles: “Fructificad y multiplicaos llenad la
tierra y sojuzgadla y señoread en los peces del mar en las
aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la
tierra”.
Después del diluvio, el Señor
bendijo a los 8 sobrevivientes de la misma manera:
“Fructificad y multiplicaos procread abundantemente en la tierra y
multiplicaos en ella”.
El aborto es un pecado mortal;
si es un crimen matar a un anciano, ¿Cuánto mayor delito será destruir a
nuestros hijos antes de nacer?
En las Sagradas Escrituras,
encontramos el relato de 2 hermanos: Er y Onam, a los cuales destruyó
Jehová matándolos, porque evitaban tener hijos, lo cual desagradó a los
ojos del Señor; ellos ponían en práctica el mismo principio de los
anticonceptivos modernos.
Los derechos humanos deberían
comenzar por el derecho a la vida, que tiene las criaturas desde antes
de nacer.
Visité un país de Europa de mucho
renombre donde la Sociedad Protectora de Animales, contaba con más de 20
millones de afiliados mientras que la del niño no llegaba a un millón.
Hitler exterminó millón y medio de
niños judíos, Faraón los arrojaba al río Nilo, Herodes mató a todos los
niños de Belén y sus alrededores pero todas estas cifras quedan cortas;
cuando se suman los millones de abortos que se vienen practicando
generación tras generación, por voluntad de sus progenitores. Esto no se
refiere a las prescripciones médicas; porque los ojos de Jehová velan
por la ciencia.
En el video “Grito Silencioso”
aparece una criatura de escasas semanas, tratando de esquivar la sonda
criminal, que penetra la matriz de su madre para destruirla, hasta que
la alcanza.
El embarazo precoz está arruinado
y matando, a millones de niños y niñas adolescentes en todo el mundo;
todos los anticonceptivos fallan, lo único que garantiza una juventud
victoriosa, es la abstinencia sexual; esperar hasta la noche de boda
para ofrecerle a tu cónyuge lo mejor de tu vida, sin traumas ni
remordimientos.
Una hermana soñó con un grupo
incontable de jóvenes que venían cabizbajos, luego adolescentes y al
final miles de niños, melancólicos y silenciosos, por último se
acercaban muchísimas mujeres vestidas de luto, al preguntarles
respondieron: “Esos son los hijos de nadie, son los que murieron
antes de nacer”.
Hermanos y amigos culpables del
pecado de aborto, humíllense delante de Dios, confiésense culpables ante
El, pídanle perdón y no vuelvan a hacerlo. “Herencia de Jehová son
los hijos; cosas de estima el fruto del vientre”.
NO TEMAN,
tengan sus hijitos porque el que cuida de las aves, cuidará también de
ti y de los tuyos; desde ahora y para siempre, Amén y Amén.
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