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Poco
a poco, vamos quedando solos en el camino de la vida, pasa la juventud,
perdemos los amigos, perdemos la visión poco a poco, vamos perdiendo
estatura, cada vez oímos menos, se pierden los dientes, vamos quedando
solos, pero aún así, para el creyente, hay esperanza en la Palabra del
Señor, (en el Salmo 27:10) “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con
todo Jehová me recogerá”.
José
fue vendido como esclavo por sus propios hermanos, y llegó a Egipto.
Fue
puesto en la cárcel y de allí salió para reinar al lado del gran rey
Faraón.
Dios
tenía un propósito con el.
En
Babilonia, hubo un joven profeta llamado Daniel. Por envidia, fue
acusado y puesto a dormir una noche en el foso de los leones. Sus
enemigos pensaron que habían acabado con él; pero Dios envió sus andeles
a taparles la boca a los leones. Dios estaba con él.
El
rey Nabucodonosor impresionado, mandó a echar a los enemigos de Daniel,
y los leones los destrozaron. Daniel llegó a ser consejero de cuatro
reyes, que lo amaron y lo respetaron mucho. Los reyes pasaron y Daniel
se quedó y sigue en nuestros corazones hoy día.
Los
hombres de Dios, no morimos.
La
Biblia dice que:"Bienaventurados los que de aquí en adelante, parten con
el Señor",
Si
así dice el Espíritu, es porque sus obras con ellos continúan, gracias a
Dios.
Querido lector, quizás has perdido tu padre, tu madre, tu esposo o tu
esposa, etc.
Hay
personas que cuando pierden un ser querido, para ellos es una tragedia
tan grande, y hay algunos que han cometido el disparate de colgarse por
el cuello.
Acuerdote lo que dice la Biblia:”Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
con todo Jehová me recogeré”. Salmo 27:10.
Si te
has sentido traicionado por un amigo o amiga, si te ha abandonado tu
mujer, o tu marido, agárrate de la promesa del Salmo 27:10.
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