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La
Biblia está llena de ejemplos de jóvenes prudentes que triunfaron en la
vida, porque honraron a sus padres, como Abel, Josué y Caleb: David el
que mato al gigante Goliat.
Daniel pasó una noche en el foso con los leones, y no le hicieron daño;
mientras que sus compañeros: Sadrac, Mesac y Abed-nego, fueron arrojados
dentro de un horno ardiente; y no se quemaron, porque el Señor los
libró. En el
primero Salmo de la Biblia, aparece: “Bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores ni en silla
de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su
delicia, y en su ley media de día y de noche.
Será
como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su
tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará.
No
así los malos que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no
se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la
congregación de los justos.
Porque Jehová conoce el camino de los justos, mas la senda de los malos
perecerá”.
Joven, Honra a tu Padre y a tu Madre, ten presente que: La vida no
termina con la muerte; hay dos destinos: El cielo o el infierno.
Jesucristo dijo: “Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie viene al
Padre sino por mi”.
Tu
tienes que decidir: Donde pasarás A la Eternidad…!
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