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El
gran sabio salomón dijo: “Instruye al niño en su camino y aún cuando
fuere viejo no se apartará de el”. Proverbios 22:6.
El
hijo prodigo conocía el buen camino y aunque se hundió en el chiquero
del pecado, regresó al hogar al laso se su padre, que lo estaba
esperando. La educación espiritual de los hijos, es responsabilidad de
nosotros los padres.
El
mundo está como está, porque los padres hemos fallado en la parte
espiritual. Dios dijo: “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán
sobre tu corazón y las repetirás a tus hijos y hablaras de ellas estando
en tu casa y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes, y las ataras como una señal en tu mano y estarán como
frontales entre tus ojos y las escribirás en los postes de tu casa y en
tus puertas.” El
único que puede frenar la violencia es Dios, no son los deportes, ni las
diversiones, ni aún es la educación secular.
Grandes deportistas han determinado por los vicios del licor y las
drogas; porque tenían el corazón vacío, sin Dios. Los millones de niños
que hoy viven en las calles, al igual que nuestros hijos, necesitan la
palabra de Dios.
Un
niño se acercó un comprador en una panadería, y le dijo:
-“Señor, regáleme, un pan”.
-“¿Para qué lo quieres?”, le pregunto el visitante.
Y el
niño susurró: “Mi madre está enferma, somos 7 hermanos y mi padre murió,
no tenemos nada que comer en casa”.
Aquel
hombre le compro el pan más grande y también queso entre otras cosas.
-“Señor ¿usted es Dios?”.
“¿Por
qué me preguntas eso?”.
-
“Mi mama nos lee la Biblia, ora por nosotros y siempre nos dice
que Dios es bueno.
Si hijo,
Dios es bueno, muy bueno- replicó el comprador- yo también fui huérfano
como tu y Dios me ayudo y hasta ahora lo ha hecho. Por eso me gusta
servir a los niños como tu y mi Proverbio favorito es el 22:6:
“Instruye al niño en su camino, aún cuando fuere viejo no se apartara de
el”.
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