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Estas fueron las palabras de Jesús de Nazaret, para Pedro, cuando
comenzó a hundirse en el mar. Cuando él clamó diciendo: ¡Señor sálvame
que perezco!. Gracias a Dios, Pedro tenía un Cristo vivo a quien podía
clamar, un Cristo que oye y que responde y que está dispuesto a
ayudarnos en el momento de necesidad.
Es
el mismo Cristo que ha dicho en su Palabra: “Mirad a mí y sed salvos
todos los términos de la tierra”. Es el mismo Cristo que dice que
“las cosas que se ven son temporales pero las que no se ven, son
ETERNAS”. Pedro venía caminando sobre las aguas del mar, él había dicho:
“Señor si eres tu, manda que yo valla a ti, caminando sobre las
aguas”; y el Señor le dijo: “Pedro, ven”.
Pedro iba caminando, que intrépido Pedro, me imagino a Pedro viendo
el fuerte viento y tuvo miedo.
Humanamente hablando, aunque los vientos
no se ven, cuando el ser humano tiene miedo, ve fantasmas; así es cuando
el hombre tiene miedo de perder su mujer, comienza a ver amantes y
comienza a ver peligro por todos lados.
Pedro era un ser humano como tu y yo; era creyente, conocía al Señor;
caminaba hacia el Maestro, y al ver el fuerte viento tuvo miedo, y
comenzando a hundirse gritó: “¡Señor sálvame que perezco!”.
Jesucristo al instante extendió su mano y le dijo:
“Hombre de poca fé,
¿por qué dudaste?”.
La Biblia nos manda que debemos poner la mirada en las cosas de
arriba y no en las de la tierra. ¿Por qué temer? Si el ha dicho: “Yo
esto y con vosotros, todos los días hasta el fin del
mundo”. ¿Por qué temer? Si la palabra dice que: “A los que a
Dios aman, todas las cosas le ayudan a bien. ¿Por qué dudar?
Si el que está con nosotros, es mayor que nuestro
problema.
El Señor dijo:
“Si tuvieres fe como un grano de mostaza, diréis a este monte
desarráigate y plántate en el mar”. ¿Qué significa la mostaza?. No
es solamente pequeña, sino una semilla limpia y pura. Generalmente,
cuando se siembra nace también cizaña en el sembradío; mas con la
mostaza no es así, si siembras mostaza, nace mostaza solamente;
porque es una semilla pura.. Este es el secreto de nuestro éxito:
LA
FE.
No te hundas frente al problema, ¿por qué dudar? No mires el problema,
no mires la dificultad. !Fuera la duda! y bienvenida la FE, la fe pura
en el Señor.
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