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La
paga del pecado es muerte; debajo de la almohada de una joven que murió
de SIDA, estaba una lista con los nombres de 24 muchachos que habían
tenido relaciones sexuales con ella, y algunos eran casados.
Un
hombre de negocio que visito a Brasil, decidió divertirse con una linda
mulata, cuando se despertó, ya se había marchado dejándole de recuerdo
un letrero en el espejo del baño, escrito con pintura labial “Otro
victima del SIDA”.
En
Argentina, recibí una carta de una hermana en Cristo, que pedía la
oración diciendo “hermano yo nunca he traicionado a mi marido, pero
tengo SIDA, mi esposo es mundano y trajo eso a nuestro hogar”.
En
USA, una mujer vino al culto con su hija en los brazos y dijo: “Oren por
mi hija porque nació contagiada con el SIDA”.
Amigo, no destruyas tu vida, ni la de tus seres queridos; oigan el
consejo de Dios, en Proverbios 5:15-23: “Bebe el agua de misma cisterna,
y los raudales de tu propio pozo.
¿Se
derramaran tus fuentes por las calles y tus corrientes de agua por las
plazas? Sean para ti solo y no para los extraños contigo.
Sea
bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, como sierva
amada y graciosa gacela.
Sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate
siempre.
¿Y
Por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena y abrazaras el seno
de la extraña?
Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová y considera
todas tus veredas.
Prenderán el impío sus propias iniquidades y retenido será como las
cuerdas de sus pecados.
“El
morirá por falta de corrección y errara por lo inmenso de su locura.”
Por otra
parte nos dice la Biblia que: “Los sodomitas que se echan con varones,
No heredaran el reino de Dios.”
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